Hoy despierto en un año que aún se está escribiendo.
El futuro no llegó de golpe: llegó en silencio,
como llegan las decisiones importantes.
El 2026 no me promete perfección,
pero me ofrece algo más valioso: posibilidad.
Posibilidad de ser más consciente,
más humana,
más fiel a lo que soy y a lo que sueño.
He aprendido que el tiempo no cura todo,
pero enseña.
Que la prisa no construye,
y que el amor —en todas sus formas—
sigue siendo la tecnología más poderosa que existe.
Este año decido caminar con intención.
Escuchar más.
Cuidar la tierra, mis palabras y mis vínculos.
Crear sin miedo.
Escribir para no olvidar quién soy
y para recordar hacia dónde voy.
Si alguien lee estas páginas en el futuro,
quiero que sepa esto:
aquí empezó un año donde elegí sembrar,
aunque no viera aún la cosecha.
Firmo este compromiso con mi nombre
y con la esperanza intacta.
Dania Figueroa
Enero, 2026





